No cabe duda que en plena expansión de la inteligencia artificial, la creatividad continúa siendo un elemento clave del liderazgo. Las máquinas generan respuestas cada vez con más rapidez, pero sigue siendo nuestra responsabilidad formular las preguntas correctas, interpretar el contexto y decidir qué ideas merecen convertirse en acción.
Quizás pienses que la creatividad está reservada para algunas mentes privilegiadas. Pero así como un pintor sin ideas puede pasar horas frente a un lienzo sin saber qué pintar, las personas normales y corrientes también nos paralizamos cuando no sabemos qué hacer o cuando no encontramos respuestas a los problemas que nos atañen. Sin importar tu estilo de vida o las actividades a las que te dediques, siempre necesitarás buenas ideas.
La posibilidad de mantener una actitud positiva ante circunstancias difíciles y complejas está relacionada precisamente con la habilidad para concebir respuestas novedosas y ponerlas en práctica. Mientras no seamos creativos, nuestra mente dará vueltas una y otra vez sobre las mismas ideas, sin que podamos escapar de aquello que centra nuestra atención.
La creatividad es más una cuestión de actitud que de talento.
La creatividad se cultiva con curiosidad, con la disposición a equivocarse y con equipos donde proponer algo distinto no se castiga, sino que se agradece. Un líder auténtico no solo necesita ser creativo. También necesita crear las condiciones para que otros lo sean.
Solo con creatividad tendrás nuevas ideas que ofrecer al mundo, pero también a tu familia, a tu entorno y a ti mismo.
¿Qué haces tú, o qué hace tu organización, para que las buenas ideas tengan espacio?


